La gastronomía mundial nos regala tesoros incomparables, y entre ellos, los quesos ocupan un lugar privilegiado. Estas joyas lácteas, fruto de tradiciones milenarias, representan la quintaesencia del terruño donde nacen y la maestría de quienes los elaboran. Hoy nos sumergimos en un viaje sensorial por los quesos más extraordinarios del mundo y descubriremos las mejores formas de apreciarlos.
Los quesos más exquisitos del mundo
Parmigiano Reggiano
El «Rey de los Quesos» es una obra maestra italiana con más de 800 años de historia. Elaborado en la región de Emilia-Romaña siguiendo métodos ancestrales, cada rueda requiere al menos 24 meses de maduración para desarrollar su característico sabor umami, intenso y complejo.
Cómo disfrutarlo: En lascas finas a temperatura ambiente, acompañado de peras frescas y un chorrito de aceto balsámico tradicional. Como maridaje, un vino tinto Sangiovese o un Lambrusco seco realzan su carácter.
Consejo experto: Las «lágrimas» (pequeños cristales) que aparecen en el queso bien curado son señal de calidad, compuestos de aminoácidos que aportan ese sabor tan especial.

Queso Parmigiano Reggiano, originario de Italia.
Roquefort
Este legendario queso azul francés, protegido desde 1925, nace en las cuevas naturales de Combalou en Roquefort-sur-Soulzon. Elaborado exclusivamente con leche de oveja de raza Lacaune, su pasta cremosa veteada de moho azul-verdoso (Penicillium roqueforti) ofrece una experiencia sensorial única, con notas picantes y saladas en perfecto equilibrio.
Cómo disfrutarlo: Sobre una rebanada de pan rústico de centeno o en ensaladas con nueces y peras. Marida excepcionalmente con vinos dulces como Sauternes o Tokaji.
Consejo experto: Para apreciar toda su complejidad, sáquelo de la nevera 1 hora antes de servirlo.

Queso Roquefort, originario de Francia.
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Manchego
Orgullo de La Mancha española, este queso de pasta prensada elaborado con leche de oveja manchega muestra una textura firme y un sabor profundo que evoluciona desde lo lácteo hasta lo picante según su maduración. Su corteza dibujo en espiga lo hace inmediatamente reconocible.
Cómo disfrutarlo: En finas lonchas con un poco de membrillo artesanal o aceite de oliva virgen extra. Combina perfectamente con un buen vino tinto Tempranillo o un jerez amontillado.
Consejo experto: Las versiones curadas (más de 12 meses) desarrollan cristales similares al Parmigiano que aportan una agradable textura crujiente.

Queso Manchego, originario de España.
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