El falafel es mucho más que una simple croqueta de garbanzos. Es un ícono de la gastronomía del Medio Oriente, un bocado crujiente por fuera y tierno por dentro que encapsula siglos de historia, cultura y sabores vibrantes. Desde las calles bulliciosas de El Cairo hasta los mercados de Tel Aviv, el falafel ha conquistado paladares alrededor del mundo, convirtiéndose en un plato favorito tanto para vegetarianos como para amantes de la buena comida.
Si alguna vez te has preguntado cómo lograr ese sabor y textura inconfundibles, estás en el lugar correcto. Prepárate para embarcarte en un viaje culinario y aprender a elaborar tu propio falafel casero auténtico, explorando los secretos de una de las delicias más apreciadas del Medio Oriente.
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¿Qué hace a este platillo tan especial?
El secreto de un buen falafel reside en su simplicidad y la calidad de sus ingredientes. A diferencia de otras preparaciones, el falafel tradicional se hace con garbanzos secos (no enlatados) que se remojan, pero no se cuecen. Este detalle es crucial para lograr la textura perfecta, evitando que las croquetas se desmoronen al freír.
Los ingredientes esenciales que le dan vida y sabor son:
- Garbanzos secos: La base y el alma del falafel.
- Hierbas frescas: Perejil, cilantro y a veces eneldo, que aportan color y un aroma inconfundible.
- Cebolla y ajo: Fundamentales para el sabor.
- Especias: Comino, cilantro molido y una pizca de chile o pimienta cayena para un toque picante.
- Bicarbonato de sodio: Un pequeño toque que ayuda a la textura interna.
La combinación de estos elementos, finamente picados y mezclados, crea una masa aromática lista para ser frita hasta la perfección.
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Receta de falafel: paso a aso
Atrévete a llevar los sabores del Medio Oriente a tu cocina con esta receta probada para un falafel crujiente y delicioso.
Ingredientes:
- 2 tazas de garbanzos secos
- 1 cebolla mediana, picada en cuartos
- 1 taza de perejil fresco, picado
- 1/2 taza de cilantro fresco, picado
- 4-5 dientes de ajo
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de cilantro molido
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
- Sal y pimienta negra al gusto
- Aceite vegetal (o de girasol) para freír
Preparación:
- Remojo de garbanzos: La noche anterior, coloca los garbanzos secos en un bol grande y cúbrelos con abundante agua fría. Remoja durante al menos 12-18 horas, cambiando el agua una o dos veces. Los garbanzos duplicarán su tamaño. Escúrrelos bien antes de usar.
- Molienda de la mezcla: En un procesador de alimentos, agrega los garbanzos escurridos (crudos), la cebolla, el perejil, el cilantro y el ajo. Procesa por pulsos hasta obtener una mezcla gruesa y granulada, similar a la arena gruesa. Es importante no procesar en exceso hasta que se haga una pasta. La textura debe ser lo suficientemente fina como para que se mantenga unida, pero no pastosa.
- Añadir especias: Transfiere la mezcla a un bol grande. Agrega el comino molido, el cilantro molido, el bicarbonato de sodio, la sal y la pimienta. Mezcla bien con las manos o una cuchara hasta que todos los ingredientes estén homogéneamente distribuidos.
- Reposo (opcional pero recomendado): Cubre el bol con papel film y refrigera la mezcla por al menos 30 minutos (idealmente 1-2 horas). Esto ayuda a que los sabores se asienten y la masa se compacte.
- Formado del falafel: Humedece ligeramente tus manos. Forma pequeñas bolitas (aproximadamente del tamaño de una nuez) o discos planos. Puedes usar una cuchara para helados pequeña o un utensilio especial para falafel (moldeador) para uniformar el tamaño.
- Fritura: Calienta abundante aceite vegetal en una sartén profunda o freidora a fuego medio-alto (aproximadamente 170-175°C o 340-350°F). El aceite debe ser lo suficientemente profundo para cubrir el falafel.
- Cocción: Con cuidado, introduce las piezas de falafel en el aceite caliente, sin saturar la sartén. Fríe durante 3-5 minutos, volteándolos ocasionalmente, hasta que estén dorados y crujientes por todos los lados.
- Escurrir: Retíralos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

El falafel es un platillo muy versátil, intenta experimentar en la cocina y crear nuevos platillos como los tacos con falafel, burritos y mucho más.
¿Cómo servir tu falafel casero?
El falafel auténtico se disfruta de muchas maneras, pero las más populares son:
- En pan de pita: Rellena un pan de pita tibio con falafel, una ensalada fresca (tomate, pepino, perejil), pepinillos encurtidos y un generoso chorro de salsa Tahini (salsa de sésamo) o yogur con hierbas.
- En plato: Sirve el falafel caliente junto a una ensalada mediterránea, hummus, baba ghanoush y pan de pita.
- Como aperitivo: Disfrútalos solos con tu salsa favorita para dipear.
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Gastronomía del Medio Oriente
Este delicioso manjar no solo es un plato, sino un reflejo de la diversidad culinaria del Medio Oriente. Cada país, e incluso cada familia, tiene su propia versión y sus pequeños secretos. Es una comida que celebra la abundancia de hierbas frescas y especias aromáticas, así como la importancia de los garbanzos como fuente de proteína en una región con una rica tradición vegetariana.
Preparar falafel en casa es una experiencia gratificante que te conecta directamente con esta vibrante cultura. Así que, la próxima vez que anheles una comida reconfortante, sabrosa y llena de historia, ¡anímate a preparar tu propio falafel auténtico! Te garantizamos que el esfuerzo valdrá la pena.
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